Los Necios
De aquellas noches bohemias, de aquellas vidas pasadas, de aquellos conciertos en vivo, nos queda una resaca agotadora. Foto: Silvio Rodríguez. “La casualidad negra de la vida”, diría Baragaño. El 29 de noviembre es el cumpleaños de un buen amigo. Ese día también cumple años Silvio Rodríguez. Uno informático. El otro, poeta. Ambos, revolucionarios y necios. En un noviembre del pasado, Silvio, en su gira por los barrios, llegó hasta el “llega y pon” de Artemisa, que “por cosas del destino también se llama San Antonio”, como la tierra natal del autor de Ojalá. La noche era fresca. Un viento cálido nos limpió los pensamientos. Yo y mi buen amigo solo queríamos ver a Silvio y a Niurka. Embobecernos con la flauta de la una y filosofar con los versos del otro. Fue una velada para creer en la locura de la vida, en el canto del sinsonte y en Silvio. De aquellas noches bohemias, de aquellas vidas pasadas, de aquellos conciertos en vivo, nos queda una resaca agotadora. Estábam...